Blog del director





2 de marzo 2019

Semanautor

Nombre coloquial, denominación casi cómplice o clave interna entre cinéfilos para denominar a la Semana Internacional de Cine de Autor de Benalmádena. Una celebración en torno al cine y la cultura que durante 21 años y 17 ediciones -los avatares de la política provocaron su interrupción en cuatro de esos años-, con el trabajo de tres directores -Luis Mamerto López-Tapia, José Luis Guarner y Julio Diamante- y en cuatro sedes diferentes -Hotel Alay de Benalmádena; Palacio de Congresos de Torremolinos, América Multicines y Teatro Cervantes, ambos en Málaga- convirtió la Costa del Sol en mundo aparte para la indagación cinematográfica, la exaltación de la libertad, el compromiso social y, no menos importante, el disfrute de aquellos que consideramos al cine como el día necesario y la noche más hermosa.

Para mí, Semanautor -me conmueve volver a escribir este nombre amigo- fue la primera opción y el último refugio durante aquellos años. Una Ítaca a la que regresar siempre para encontrarme con el cine y, aún más importante, conmigo mismo. Así, para aquel adolescente, de apenas 16 años -cuando acudí por primera vez al Palacio de Congresos de Torremolinos-, que viajaba en autobús y comía lo que podía y donde podía, Semanautor fue un lugar, un espacio y un tiempo donde aprender y disfrutar con el cine.

Y allí vi películas con un fuerte carácter autoral, de una gran riqueza creativa y un acentuado y necesario compromiso social y político cuando aún vivíamos tiempos bárbaros. Exactamente el mismo perfil y objetivos de la SICAB -como hoy también se la denomina-, que se convirtió así en lugar clave para la libertad de expresión y la instauración de un cambio imprescindible en el sector audiovisual y, por extensión, en la cultura y sociedad españolas de la época.

Esa fue su gran virtud: su valentía irreductible y su vocación de transformación cultural y social. Algo que encarnó a la perfección Julio Diamante, el director que más tiempo pilotó -14 ediciones- aquel barco de libertad y modernidad. Razones éstas que provocaron sus interrupciones temporales por los conflictos surgidos con las instituciones y, a la postre, su desaparición en 1989.

Conscientes de la importancia que la SICAB o Semanautor -todo nombre lo califica para bien- ha tenido en cuanto a la evolución histórica del cine en la Costa del Sol, el Festival de Málaga le rinde ahora homenaje dentro de MaF como proyecto cultural que defendió en años tan difíciles el valor autoral, la creatividad y el compromiso de los artistas y del propio Festival con la libertad y la evolución social.

Si, como mantengo, la cultura es un camino para la transformación intelectual y emocional de las personas y, con ello, para la creación de sociedades más libres y felices, Semanautor fue una añorada e imprescindible estación de paso en el viaje hacia este futuro, hoy ya presente y realidad. 50 años avalan esta historia.



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