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1 de abril 2019

Por Málaga y el cine

Casi 150.000 personas han participado en la 22 edición de nuestro Festival, incluyendo las 46.000 entradas emitidas para las distintas proyecciones programadas, así como los asistentes a aquellas otras actividades de acceso directo, con acreditación o invitación, y a las exposiciones, alfombra roja, Espacio Solidario, 5 minutos de cine, 'Mira lo que veo', masterclass, food trucks, etc. Esto ha supuesto un crecimiento de un 5% en nuestras cifras de participantes y más de un 16% en la recaudación. Mientras tanto, nuestro MaF -actividades previas al Festival, un total de 165 en 60 espacios- ha contado con 46.000 espectadores y participantes, y nuestra, cada vez más dinámica, Área de Industria MAFIZ recibió a 700 acreditados, representantes de 57 países de los cinco continentes.

El Festival de Málaga es, por tanto, un modelo meditado, medido y de éxito, porque responde a la idea de ofrecer una imagen representativa de lo que se hace en el conjunto del sector audiovisual español e iberoamericano, que es diverso, rico en planteamientos, en narrativas, en historias, en puntos de vista, compromiso... Porque, además, numerosos institutos de cine iberoamericanos nos han mostrado su enorme aprecio, confirmándonos que Málaga se sitúa como uno de los festivales estratégicos para estas instituciones.

Y además, porque estamos en constante reformulación y adaptación a la realidad y las necesidades del sector. Hoy todos somos conscientes de que la diferencia entre formatos cada vez es más difusa; la televisión y el cine se miran cada vez más en el trabajo de los actores, en las historias, en los argumentos, incluso en la narrativa adaptada. Eso es una realidad que hay que asumir, como la llegada de plataformas como Netflix y Movistar, muy activas en la producción de películas. Son agentes necesarios y muy importantes en la evolución futura del sector. En ese proceso de ser descriptivo de lo mejor que se hace en el cine en español, creemos que debemos tener presencia de series y de películas producidas por estos nuevos agentes. Fundamentalmente porque estamos ante un cambio de paradigma en cuanto a la relación del sector con el público. Debemos dejar de pensar cómo venderle lo que tenemos para empezar a pensar qué es lo que nos quiere comprar. Esto nos lleva a la idea de un público más formado y con mayor capacidad de elección y a un sector con más capacidad de adaptación y más flexible a la hora de asumir cuáles son esas demandas del público y darles satisfacción.

Pero si en todo esto somos sobradamente un festival de primera división, en lo que alcanzamos la máxima categoría -nivel 'champions', valga el símbolo- es en lo que respecta a nuestra ciudad y a su apoyo al Festival. Nos entregamos a Málaga, dando visibilidad y ayuda a sus creadores, haciendo partícipe al público del día a día del evento, vistiéndola de festival, impulsando su desarrollo socioeconómico. Y Málaga nos responde abrazando a su festival, con su aplauso cálido y cercano a los equipos creativos y artísticos de las películas, llenando las salas de cine para disfrutar de nuestra programación y moviendo con generosidad todo su sector servicios para facilitar este encuentro, haciéndolo siempre inolvidable. Es un encuentro vital, social y creativo que ya no tiene vuelta atrás, que se arma desde la espera de cada nuevo encuentro y la felicidad de verlo materializado.

Málaga es ciudad de cine, su imagen de urbe cultural e inteligente se arma de sentido con cada nueva edición del Festival. Su gente y amabilidad ya son conocidas en medio mundo y ambos, ciudad y Festival, se enorgullecen de ser uno y diverso, respetados y prestigiosos. Aquello que hace útil nuestro trabajo, que nos motiva a seguir trabajando sin horas ni descanso,y que finalmente pone la letra a las crecientes cifras de cada año. Por Málaga y el cine. Un lema, una idea, una ilusión, ya en marcha hacia 2020.

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