Biznaga 'Ciudad del paraíso'


Biznaga, ciudad del paraíso

Mónica Randall

Biografía

Una actriz catalana enjabona en una tinaja a Toshiro Mifune en el paisaje de la Almería de los años 60 y con su bonito pelo negro oculto bajo una peluca hortera color caoba acompaña a Saza vendiendo porteros automáticos en las cacerías del tardofranquismo. Y Eugenia Domingo del Arco, inventada por Unamuno, encandila al bueno de Augusto Pérez para sacarle la pasta, María Iribarne desconcierta el amor irracional de Juan Pablo Castel sometido a los vaivenes de la fiebre imaginativa de un joven Ernesto Sábato y la tía Paulina escandaliza la mirada curiosa y penetrante de la niña Ana Torrent entregándose a quien no debe. Y Aurora Juliá se cambia de nombre y hace el indio en incontables westerns spaghetti catalanes y ella misma seduce al bellísimo Miguel Bosé recién llegado del frente y lo intenta con López Vázquez en plena salida del armario. Sol rojo, La escopeta nacional, Niebla, El túnel, Cría cuervos, Retrato de familia, Mi querida señorita son algunos de los títulos que avalan el talento de esa actriz de belleza apabullante, dueña de un estilo interpretativo personalísimo: Mónica Randall, a quién este año el Festival de Málaga ofrece su premio Ciudad del Paraíso, siguiendo los pasos de Julieta Serrano, Emilio Gutiérrez Caba y Fiorella Faltoyano, premiados en los tres años anteriores y en reconocimiento a su trabajo en una carrera que cubre las últimas cinco décadas.

Mónica Randall ha sido también la Juliana culé de Furia española la Mari de Sagitario, la Sonsoles de Todos a la cárcel, la Marta Serrat de Últimas tardes con Teresa, la Begoña de Tiempo de tormenta y la Beatriz Palomares de Mi general y ha trabajado en las producciones de Pedro Masó de los 60 (Las amigas, El abominable hombre de la Costa del Sol), de los 70 (Un hombre como los demás) y de los 80 (El divorcio que viene) pero también en películas de Luis García Berlanga, Carlos Saura, Vicente Aranda, Pedro Olea, Paco Betríu, Antonio Giménez Rico, José Luis Cuerda, Bigas Luna, Gonzalo Herralde y Vicente Molina Foix. Es actriz frecuente en los repartos de Jaime de Armiñán. Su amplio registro, su inteligencia y savoir faire, su talante irónico que disimula la profundidad de sus sentimientos, le ha permitido moverse con mayor o menor comodidad y convencimiento en proyectos de signo opuesto y eso explica que en su momento la llamaran directores del cine comercial español como Sáenz de Heredia, Rafael Gil, Amadori, Lazaga, De la Loma, Nieves Conde, Tito Fernández o Javier Aguirre. Mónica Randall ha frecuentado otros medios. Ha hecho mucho teatro y la hemos visto en algunos de los mejores títulos de los años gloriosos de la ficción de TVE. Estuvo en títulos muy representativos de ese cine del descubrimiento sexual que proliferó en la Transición (El libro de Buen Amor, Virilidad a la española, Deseo) y se asomó a algunas películas de terror (La cruz del diablo, El monte de las brujas, Morir de miedo).

Estamos por tanto ante una gran estrella de nuestro cine, reconocida y respetada por toda la profesión y testigo directo de la historia de los últimos cincuenta años de nuestro cine.

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