Premio Málaga


Premio Málaga - Sur

Guillermo del Toro

Biografía

Acaba de obtener lo que nadie antes: que su filme La forma del agua se alzara con el León de Oro de Venecia, el Golden Globe y el Oscar al mejor director (y mejor película)… ¡por una propuesta fantástica! El autor de tan inmensa hazaña no es otro que Guillermo del Toro (Guadalajara, 1964), el más coherente de los realizadores latinoamericanos de los últimos años. Y coherente porque, sin renunciar nunca a explicar sus historias, lo ha hecho dentro de los (muy trillados) límites del fantástico, eso que a priori parece tan reñido con la autoría, pero que en su caso no es más que el desafío para rodar películas que siempre muestren su sello.

Lleva una vida dedicado al género, del que es no sólo voraz consumidor, sino también coleccionista desaforado, apasionado. Tanto como para haber creado uno de los museos mejor surtidos en la materia, y a escala mundial; comics, guiones, novelas, ensayos, objetos… En el comienzo de su carrera, y tras estudiar en la Universidad de su ciudad natal, fue primero diseñador de maquillaje, al menos durante diez años, previo a su debut con Cronos (1993), auténtica revolución en el fantástico latinoamericano, y la primera de sus colaboraciones con el gran Federico Luppi. Esa fue la llave que le abrió las puertas de Hollywood, donde firmaría la ejemplar, desasosegante fábula con cucarachas Mimic (1997), a la que seguirían títulos señeros del fantástico de este siglo: Blade II (2002), las dos partes de su adaptación del comic Hellboy (2004 y 2008), la fantasía con monstruos mecánicos Pacific Rim (2013), la elegante recreación gótica La cumbre escarlata (2015).

Pero por el medio de tanto título de éxito (y de unos cuantos proyectos que Del Toro guarda en el cajón, y que tal vez alguna vez vean la luz), de la producción de numerosos filmes de otros cineastas y de cambiar varias veces de ciudad de residencia, el director mexicano tuvo tiempo para filmar, en España, dos de sus mejores películas: El espinazo del diablo (2001), terrible casi-western terrorífico con la Guerra Civil como trasfondo; y la majestuosa, escalofriante fábula cruel El laberinto del fauno (2008), en la que la represión del maquis en el norte de España es el tétrico contexto en el que se mueven seres entre lo onírico y lo terrible.

Es para nosotros un verdadero honor conceder el premio Festival de Málaga – Sur al gran Guillermo del Toro, justo el mismo año en que acaba de ganarlo todo con su película más madura, equilibrada y romántica, esa La forma del agua que ha quedado ya para los anales de lo mejor de un género tan profuso como fanáticamente seguido por tanta gente. Lección ética, pero también histórica y política, la película ha servido para acercar un cine tan personal como deslumbrante a un público masivo que habitualmente no ve este tipo de propuestas… y de paso, colocar a su director entre los más brillantes del cine contemporáneo. Y que sea por mucho tiempo.

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