Premio Ricardo Franco


Premio Ricardo Franco

SYLVIE IMBERT

Biografía

Lo que conocemos tradicionalmente como el maquillaje es una de las profesiones más complejas de la industria cinematográfica y comprende aspectos muy distintos, dirigidos todos ellos a la composición física de los personajes a partir de los rasgos naturales de los intérpretes, es decir, la conversión de los actores o actrices en los tipos físicos a los que tienen que dar vida en la ficción. Los maquilladores, caracterizadores y peluqueros forman una familia cinematográfica que, desde el bullicioso silencio de la sala de maquillaje, van transformando a unas personas reales en los seres ficticios imaginados por un guionista, que tan sólo un rato después pondrán en movimiento el director y sus colaboradores en el rodaje. El maquillaje es un trabajo muy personal, pero al mismo tiempo requiere de una concepción de tarea en equipo. Los profesionales de la caracterización cotejan a diario su trabajo con directores artísticos, figurinistas y directores de fotografía, siempre bajo la atenta mirada del director de la película. Y guardan celosamente sus secretos, los ungüentos mágicos que transforman la realidad en fantasía sobre las sufridas caras de las actrices y actores, en sus maletines de trabajo, que transportan luego al plató o a las localizaciones en exteriores. Naturalmente, la importancia del maquillaje no siempre es la misma de una película a otra: no es lo mismo caracterizar a John Hurt para El hombre elefante, que dar un toque a los intérpretes naturales de una película neorrealista. Pero los maquilladores tienen que conocer unas técnicas y las otras y, frecuentemente, combinarlas en una misma producción. Un buen maquillador en una película de muchos personajes, con una figuración muy numerosa, debe asimismo convertirse en el director de un equipo. Por eso, el Festival de Málaga, reconoce este año la transcendencia de esta profesión a través del Premio Ricardo Franco en la figura de una de nuestras más brillantes maquilladoras, Sylvie Imbert, que a través de una larga y brillante filmografía ha demostrado sobradamente reunir las características anteriormente señaladas.
Su incorporación al cine español se inicia con Malena es un nombre de tango, de Gerardo Herrero, en 1996, y desde entonces ha trabajado ininterrumpidamente en nuestra industria. Entre sus creaciones destacan: Abre los ojos, de Amenábar; Frío sol de invierno, de Pablo Malo; El misterio Galíndez, El principio de Arquímides y Heroína, de Gerardo Herrero; La educación de las hadas y Los girasoles ciegos, de José Luis Cuerda; Blancanieves, de Pablo Berger; El artista y la modelo, de Fernando Trueba; Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, o B, de David Ilundain, en la que colaboró muy eficazmente en la transformación de un inmenso Pedro Casablanc en Luis Bárcenas, en una de las más afortunadas metamorfosis que ha dado el cine reciente. Tras los premios Goya que muy justamente ganó por Blancanieves y Nadie quiere la noche, para ella es ahora el Premio Ricardo Franco de nuestro XX Aniversario.

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