Joaquín del Paso convierte la migración y la crisis ecológica en un relato humanista de resistencia con ‘El jardín que soñamos’, su nuevo largometraje
Tras su estreno en la Berlinale, ahora compite en Sección Oficial del Festival de Málaga con esta película protagonizada por el actor Carlos Esquivel
El director Joaquín del Paso ha presentado su nuevo largometraje El jardín que soñamos en el Cine Albéniz, con el que compite en Sección Oficial del Festival de Málaga.
Esta producción mexicana convierte la migración y la crisis ecológica en un relato humanista de resistencia que entrelaza devastación ambiental y esperanza en los bosques del país.
Del Paso ha definido su película como un ambicioso drama de fuerte carga social que combina una mirada íntima sobre los personajes con una reflexión política en torno a la migración y el deterioro ambiental. En rueda de prensa, junto a su actor principal, Carlos Esquivel, ha destacado la dimensión profundamente humana de un proyecto que sitúa a los personajes en el centro de un paisaje natural tan hermoso como amenazado.
El largometraje sigue a una familia haitiana que llega a México en busca de un futuro mejor y termina instalándose en una región boscosa marcada por la tala ilegal. A partir de esa premisa, la película construye un relato que entrelaza el drama migratorio con la explotación de los recursos naturales y el impacto de estas dinámicas en las comunidades que habitan esos territorios. La historia sitúa a los protagonistas en un entorno donde la supervivencia obliga a tomar decisiones difíciles, mientras la naturaleza —y en especial la presencia simbólica de la mariposa monarca– se convierte en un elemento narrativo clave.
Por otra parte, Del Paso ha explicado que la película nació a partir de su interés por explorar fenómenos contemporáneos que atraviesan múltiples dimensiones de la vida social. Al respecto, ha reivindicado que el cine no puede desligarse de la realidad política que lo rodea, aunque para él esa dimensión política siempre debe ir acompañada de una mirada profundamente humana hacia los personajes.
El cineasta ha argumentado que, más allá del contexto social o de los conflictos que atraviesan la historia, lo que realmente le interesa es la capacidad del cine para acercarse a las personas y comprender sus emociones. En ese sentido, también ha hecho hincapié en que su intención era construir una película donde la dimensión política no eclipsara la experiencia íntima de los protagonistas, sino que se integrara de manera orgánica en sus vidas.
La película fue rodada en zonas boscosas del centro de México, especialmente en regiones entre Michoacán y el Estado de México, lugares donde la tala clandestina ha afectado gravemente a los ecosistemas que sirven de refugio a la mariposa monarca durante su migración anual. Para Del Paso el hecho de rodar en esos espacios reales era fundamental para transmitir tanto la belleza como la fragilidad del entorno natural en el que se desarrolla la historia.
La El director mexicano también ha reflexionado sobre la evolución de su propio cine. Con títulos anteriores como Maquinaria panamericana o El hoyo en la cerca, Del Paso ha desarrollado una filmografía marcada por una fuerte conciencia social. Sin embargo, el cineasta ha asegurado que en El jardín que soñamos ha buscado profundizar en una dimensión más emocional, acercándose aún más a los personajes y a sus contradicciones.
Asimismo, para Del Paso, el cine es una herramienta que permite comprender mejor el mundo contemporáneo. Las historias que le interesan son aquellas que conectan los grandes conflictos políticos con las experiencias cotidianas de las personas. En ese cruce entre lo íntimo y lo colectivo es donde encuentra el verdadero potencial narrativo del cine.
Por su parte, Carlos Esquivel ha destacado el proceso creativo que acompañó el rodaje, marcado por una intensa colaboración entre el equipo artístico y el director. El actor ha subrayado que el trabajo de Del Paso se caracteriza por un profundo respeto hacia los intérpretes y por la búsqueda constante de autenticidad en las interpretaciones.
Estrenada internacionalmente en la Berlinale, donde fue seleccionada para la sección Panorama, El jardín que soñamos llega ahora al Festival de Málaga para competir en la Sección Oficial. La película supone la consolidación de Joaquín del Paso como una de las voces más singulares del cine mexicano contemporáneo.
Con esta obra, el cineasta ofrece una reflexión cinematográfica que atraviesa temas tan urgentes como la migración, la devastación ambiental y la búsqueda de un lugar al que pertenecer. Pero, por encima de todo, El jardín que soñamos se presenta como una historia sobre la capacidad humana de imaginar un futuro distinto incluso en los contextos más adversos.
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