La Villa del Mar imagina el Festival de Málaga de 2030
En la última jornada de charlas y workshops, se abordó el futuro de la industria en un contexto de transformación tecnológica y nuevos hábitos de consumo
La Villa del Mar baja el telón a su segunda edición, consolidándose como el epicentro tecnológico y audiovisual. Tras siete días intensos de charlas y workshops sobre innovación, ha culminado hoy trazando la hoja de ruta hacia el Festival de Málaga de 2030 y poniendo el foco en los retos y oportunidades que definirán el futuro de la industria.
Matías Bossié, fundador de Mad West Animation Co., estudio creativo de animación y contenido audiovisual premium, comenzó la jornada invitando a reflexionar sobre el recorrido que transforma una idea en algo con verdadera proyección. El productor ejecutivo de la serie nominada al Emmy Efectos secundarios señaló que “el verdadero desafío de las grandes ideas es cómo mantenerse en el tiempo. Hace falta un diseño de camino que marque los pasos a tomar en cada proyecto”.
La narrativa vertical ha centrado la charla de Loli Miraglia, CEO de SDO Entertainment, que la analizó como una vía esencial para alcanzar al público en diversas plataformas, explorando los nuevos mecanismos de circulación de contenidos y la construcción de audiencias en un mercado en alza. “Es una industria diferente, innovadora, con creadores que tienen mucha ilusión y fuerza para narrar historias y con una comunidad muy activa”, certificó la experta.
La última jornada concluyó con la mirada puesta en el porvenir de la industria de la mano de varios de los ponentes que durante esta semana han transitado La Villa del Mar: Adrián Garelik, Manu Martí, Matías Bossié, Miraglia y Ralph Hayek, coordinador de esta iniciativa. En la mesa de análisis se diseccionaron los riesgos, las oportunidades y las decisiones que definirán el próximo ciclo del sector y del propio Festival de Málaga. “El cine debe atreverse a proyectar futuros optimistas, que luchen contra la época oscura que parece que se avecina”. Una invitación directa a que la industria no solo sobreviva al mañana, sino que lo diseñe.
Toda la semana se quedó como la crónica de un sueño por venir; pero, al fin y al cabo, todo cobra sentido solo si el cine sirve para soñar.
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