La alta cocina en el entorno rural protagoniza la cuarta jornada de Cinema Cocina en el Festival de Málaga
La sombra del nogal, de Manuel García Gil, retrata el coste personal y colectivo de perseguir la excelencia
La pequeña localidad de Sardas, de solo 36 habitantes, se ha convertido en protagonista en la cuarta jornada de Cinema Cocina en el Festival de Málaga. El Teatro Echegaray ha acogido la proyección de La sombra del nogal, de Manuel García Gil, un documental que observa de cerca el esfuerzo y la determinación que implica levantar un proyecto gastronómico de alta exigencia lejos de las grandes ciudades.
Los asistentes han degustado vino Moscatel Pálido de Bodega A. Muñoz Cabrera con almendras y pasas, mientras disfrutaban de la proyección. Una película que acompaña al chef Toño Rodríguez en su empeño por transformar un catering escolar en un restaurante con el que conseguir la estrella Michelin. Más que una historia de éxito, el filme refleja la presión diaria, el desgaste emocional y la responsabilidad compartida por el equipo y sus familias.
Tras la proyección, han participado en el coloquio Manuel García Gil, director del proyecto y Toño Rodríguez, chef protagonista del filme, que ha reconocido que “ha sido complicado no llorar todo el rato. Ha estado bien verlo desde fuera”, añadiendo que “la gente va a ver que todo lo que hemos conseguido es por un esfuerzo máximo de mucha gente, no solo de nosotros como trabajadores sino también de todas las familias que hay detrás”.
La sombra del Nogal es, en palabras de Álvaro Múñoz, de Lumen Proyectos Gastronómicos, “un largo muy largo que se hace muy corto”. Una obra que podría haber durado mucho más, como ha admitido el director Manuel García: “Hemos dejado muchísimas cosas fuera porque ya era muy largo. El montador me propuso hacer una serie porque había muchísimo material”.
El filme pone en valor la importancia del trabajo en equipo, tal y como ha destacado Manuel García: “Estamos en una zona muy compleja donde el equipo lo es todo”. La sombra del Nogal es un ejemplo perfecto de cómo la implicación de todos los miembros es la única manera de conseguir grandes logros. Además, ha querido agradecer al Festival de Málaga por escoger su proyecto, admitiendo que para ellos “es un sueño”.
Miembros del equipo de Toño, presentes en el Teatro Echegaray durante la proyección, han señalado que “somos una familia y gracias al proyecto de Manu nos hemos unido mucho más”.
En esta cuarta jornada, la degustación ha consistido en un vino Polvorete de 2025 de Bodegas Emilio Moro con callos de bacalao que ha traído Toño de su restaurante.
La sección continuará este miércoles con una nueva jornada que combinará memoria, reconstrucción personal y tradición culinaria a través del largometraje Cerrando el círculo y el cortometraje Koldo.
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